Carta a Z.P
Muy Sr mío:
A lo largo de su legislatura no tengo más remedio que expresar mi admiración por Vd. y el personaje que representa. Un hombre joven, apuesto y de izquierdas, sin resentimientos aparentes de su pasado y con un
objetivo muy claro de cómo debería ser la España que le ha alimentado, vestido y habitado desde su nacimiento.
Imagino la ilusión que le hizo el nombramiento, en principio, como candidato a la presidencia del gobierno y secretario general del partido que representa; Imagino igualmente el salto de alegría que se llevó cuando después del atentado de Atocha vio claramente como las encuestas le daban ganador en las elecciones generales y nada digo de los botes que pegaría cuando fue nombrado presidente del gobierno Español.
¿Alguna vez pensó Vd. que un ser tan inepto pueda ser capaz de llegar a presidente de toda una nación? ¡Eso se llama inteligencia! ¡Lo demás es cuento! Bien está que sea candidato o secretario general, pero ¡Presidente!
¡Con ese cerebro de piojo de mosquito muerto llegar a eso! No puedo más que quitarme el sombrero ante Vd. ¿Me puede decir cómo supo engañar a tantos en tan poco tiempo?
En verdad creo que ha dado el braguetazo del siglo, ni la Leticia, ni la Tissen, ni la Presley, Vd. ha sido para mí el ídolo que siempre soñé, engaña a millones de personas y le adoran, recauda para dárselo a sus amíguetes y no va a la cárcel, exprime al pueblo que le votó y sigue vivo, miente constantemente y le siguen creyendo. ¡Qué más puedo decir que no esté dicho!
Señor Z.P, ni el pirata más famoso le llega al tobillo; Me gustaría poder formar parte de ese redil dorado y su rebaño de ineptos para poder llegar a fin de mes holgadamente, el problema es que no soy travesti, ni puta, ni gay, ni ladrón, ni corrupto. ¿Pero aún así Vd. me aceptaría? Si es que sí, hágamelo saber antes de las próximas elecciones, "Ya sabe" y si es que no, pues que le vamos hacer, ¡Tan amigos como siempre!
Reciba un cordial saludo de uno que lo admira:
Manuel Salazar Alarcón
